Campo
La cámara en vivo con los tres motores trabajando sobre el mismo frame. Presets de vocabulario por tarea, y un registro de kilos estimados a partir de lo detectado.
El problema
Un agrónomo distingue de un vistazo un tizón temprano de una carencia de magnesio. El problema es que ese ojo cuesta caro, tarda en llegar y no puede estar en cada parcela todos los días. Cuando llega, la mancha ya se extendió.
Las apps que existen o mandan la foto a un servidor —y en el campo no hay cobertura— o reconocen una lista cerrada de veinte cultivos que casi nunca incluye el tuyo.
Lo que se ve mirando una hoja
Lo que no se puede ver en una foto
El sistema lo dice cuando no puede saberlo, en vez de arriesgar un diagnóstico.
Cómo funciona · 1
Lo primero es separar la planta de todo lo demás: la tierra, el plástico, tu mano. Y si mañana siembras algo nuevo, no hay que enseñarle nada: escribes «pitahaya» y a partir de ahí la busca.
Cómo funciona · 2
Después dice de qué se trata exactamente. No solo «un tomate», sino qué variedad. Detrás hay millones de fotos de plantas de todo el mundo, y todas viajan dentro del programa: no hace falta consultar nada fuera.
Cómo funciona · 3
Y dice cómo está: sana, con falta de algo, con un hongo empezando. Esta es la parte que se hace a tu medida, con fotos de tu propia finca: aprende tu tierra y tu luz, no las de un manual.
Cómo funciona · 4
Cuando le enseñas cosas nuevas, el sistema se hace más grande sin olvidar lo que ya sabía. Pero solo crece si le has dado material suficiente: si le enseñas cuatro fotos, no aprende — se las memoriza, que no es lo mismo.
Cómo funciona · 5
Y sobre todo, te lo cuenta. Le preguntas «¿qué le pasa a esto?» y te responde con lo que está viendo. Si nota que está acertando demasiado con muy pocas fotos, te avisa: probablemente aprendió el fondo y no la planta.
Sin equipo especial
No hace falta comprar nada raro ni montar un servidor. Un portátil con tarjeta gráfica de los que ya se usan para diseño lo mueve entero, y sigue yendo fluido mientras miras por la cámara.
Cultivos que reconoce, en 8 familias
Cosas que hace a la vez sin ir lento
Fichas de consulta para preguntarle dudas
Fotos tuyas que salen del ordenador
La aplicación
No hay menús escondidos ni ajustes que haya que entender. Se abre y ya está en la primera.
La cámara en vivo con los tres motores trabajando sobre el mismo frame. Presets de vocabulario por tarea, y un registro de kilos estimados a partir de lo detectado.
Un agrónomo que sabe lo que la cámara está viendo. Puedes preguntar «¿qué le pasa a esto?» sin nombrar la planta, o «¿qué aprendiste con las fotos que te di?» y te habla del proyecto.
El programa aparta las imágenes en las que dudó y te las enseña. Tú dices si acertó o no, eliges cuánto rato quieres que estudie, y al rato tienes una versión que acierta más.
Una pantalla que enseña, en bonito, cuánto sabe el sistema hoy y en qué sigue flojo. Sirve para decidir qué fotos merece la pena hacerle la próxima vez que salgas al campo.
Lo que aprendimos
Las contamos porque son las que decidieron cómo quedó el producto. Un caso de éxito donde nada sale mal no se lo cree nadie.
Si le pides que busque frutas mientras miras una hoja, se inventa una fruta. No falla por descuido: es que le hemos hecho la pregunta equivocada. Ahora se elige antes qué se va a mirar, y el problema desapareció.
La primera versión acertaba el cien por cien. Con 163 fotos hechas en dos tardes, eso solo podía significar una cosa: había aprendido a reconocer el fondo, no la planta. Ahora el propio programa lo detecta y lo avisa.
Hacer el sistema más grande es fácil; que sirva de algo, no. Solo crece cuando le has dado material de sobra. Si le enseñas cuatro fotos y pulsas entrenar, no crece por mucho que insistas.